i

Los mecanismos de “autorreparación”. Mabel Casal N.

Nuestro cuerpo es una máquina de gran precisión, es un engranaje milimétrico de correas y cadenas, de poleas y tirantes. Si la vemos desde el punto de vista mecánico, el cuerpo se va preparando a lo largo de la vida para desarrollar su actividad principal, vivir, y hacerlo con la mayor calidad posible. Esta máquina no viene diseñada por capricho, para que funcione todo el sistema musculoesquelético previamente debe actuar el sistema nervioso para establecer conexiones neuronales que interactúan con la información del medio, también el sistema hormonal el cual se encarga de establecer un equilibrio milimétrico de cada una de nuestras glándulas para sí favorecer el crecimiento y el desarrollo de nuestro cuerpo. Nuestro organismo tiene a su disposición una serie de mecanismos para poder hacer frente a “aquellas piezas que puedan romper”, avalando así el equilibrio entre todos y cada uno de sus sistemas, sistema circulatorio, sistema endocrino, sistema digestivo, sistema respiratorio, sistema linfático, sistema músculo esquelético,… Nuestro  organismo es capaz de “autorrepararse” evitando lesiones en otros órganos y/o sistemas. La fiebre, los mocos, la diarrea, los vómitos,…, son procesos que nuestro cuerpo pone en marcha para restablecer el equilibrio de nuestra salud. Cuando un microorganismo acecha nuestra salud, aparece la fiebre, con la única finalidad de aumentar la temperatura interna del cuerpo y no favorecer la propagación de dicho bichito y enfermar. Cuando estos microorganismos o alguna partícula entra directamente en contacto con nuestras vías respiratorias altas, la mucosidad se hace presente para evitar que dicho elemento siga en su viaje a nuestro interior. Si ingerimos un alimento en mal estado, o nos intoxicamos (alcohol, drogas,... leer más