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El nudo del estómago o el estómago en un puño. Por Mabel Casal

Me imagino que más de una, dos e inclusive tres veces has oído o dicho esta frase hecha. Como tal las frases hechas y refranes, la verdad está entre sus palabras. El estómago en un puño, el nudo en el estómago…pero ¿quién hace el nudo? Pues bien, el modo lo hace el músculo diafragma, desde el punto de vista osteopático, el cuerpo cuenta con cuatro diafragmas, si vamos de abajo arriba podemos encontrar: el diafragma pélvico, el diafragma abdominal, el diafragma torácico y el diafragma craneal; si lo vemos desde el punto de vista médico, el diafragma pélvico corresponde a todos los músculos que componen el suelo pélvico, el diafragma abdominal corresponde al músculo diafragma propiamente dicho, el diafragma torácico, a nivel de estructuras, no corresponde con ningún conjunto de músculos o fascia, pero que se ubica en el espacio infraclavicular proyectándose hacia el borde superior de las escápulas, y por supuesto el diafragma craneal está formado por la tienda del cerebelo. Nuestro cuerpo, como máquina de ejecución impecable, ha de funcionar de forma coherente y armónica, por ello, los cuatro diafragmas trabajan en sincronía, a fin de favorecer el correcto riego sanguíneo y fluctuación del líquido cefalorraquídeo, el proceso de la respiración, los movimientos peristálticos de nuestro intestino, y el correcto soporte de los genitales y ano. Está claro que me estamos hablando de banalidades, son estructuras extremadamente importantes, los más superiores nos dan la vida y los inferiores la calidad está. El diafragma abdominal, se ubica paralelo al suelo, que es una estructura prácticamente estanca, discriminando en su parte superior a la caja torácica y debajo de... leer más

Los Pacientes Pueden Mentir.

La mentira es un recurso cognitivo muy útil en las relaciones humanas, más allá del juicio que le hagamos todos las utilizamos, sin embargo en el ambiente clínico estas mentiras pueden ser perjudiciales para la salud del paciente e incluso para su vida, es por ello que debemos de saber sobre esta temática.

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Los mecanismos de “autorreparación”. Mabel Casal N.

Nuestro cuerpo es una máquina de gran precisión, es un engranaje milimétrico de correas y cadenas, de poleas y tirantes. Si la vemos desde el punto de vista mecánico, el cuerpo se va preparando a lo largo de la vida para desarrollar su actividad principal, vivir, y hacerlo con la mayor calidad posible. Esta máquina no viene diseñada por capricho, para que funcione todo el sistema musculoesquelético previamente debe actuar el sistema nervioso para establecer conexiones neuronales que interactúan con la información del medio, también el sistema hormonal el cual se encarga de establecer un equilibrio milimétrico de cada una de nuestras glándulas para sí favorecer el crecimiento y el desarrollo de nuestro cuerpo. Nuestro organismo tiene a su disposición una serie de mecanismos para poder hacer frente a “aquellas piezas que puedan romper”, avalando así el equilibrio entre todos y cada uno de sus sistemas, sistema circulatorio, sistema endocrino, sistema digestivo, sistema respiratorio, sistema linfático, sistema músculo esquelético,… Nuestro  organismo es capaz de “autorrepararse” evitando lesiones en otros órganos y/o sistemas. La fiebre, los mocos, la diarrea, los vómitos,…, son procesos que nuestro cuerpo pone en marcha para restablecer el equilibrio de nuestra salud. Cuando un microorganismo acecha nuestra salud, aparece la fiebre, con la única finalidad de aumentar la temperatura interna del cuerpo y no favorecer la propagación de dicho bichito y enfermar. Cuando estos microorganismos o alguna partícula entra directamente en contacto con nuestras vías respiratorias altas, la mucosidad se hace presente para evitar que dicho elemento siga en su viaje a nuestro interior. Si ingerimos un alimento en mal estado, o nos intoxicamos (alcohol, drogas,... leer más