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La Oseteopatía holística, la respuesta de las lesiones secundarias.

La Oseteopatía holística, la respuesta de las lesiones secundarias.

Hablamos de procesos de autorregulación, cuando el cuerpo, actúa como sistema, manteniendo en óptimas condiciones cada una de sus funciones.  Es decir, cuando el todo, la unidad, el cuerpo, la mente y la espiritualidad mantienen un equilibrio saludable. A esta unidad inseparable se le llama holísticidad.

Lo que inicialmente parece fácil, y debería de ser un item desde el punto de vista terapéutico, poco a poco, debido a las diferentes especialidades médicas, sólo se llega a la consecuencia.

Ahora me explicaré mejor:

Afortunadamente, el estudio de la medicina es muy extenso, cada vez se sabe más de cada uno de los aparatos y sistemas que componen nuestro organismo, por ello, se han tenido que generar las diferentes especialidades médicas. Pero no todo son ventajas, en un gran número de casos, el paciente es tratado de la consecuencia de un desequilibrio inicial.

Por ejemplo, si una persona adulta inicia un tratamiento de ortodoncia, se producen cambios producidos en la oclusión, la articulación témporo-mandibular y la modificación en la función y estabilidad de los músculos suboccipitales, estenocleidomastoideos, escalenos, trapecio, maseteros, bucinadores y pterigoideos. Estos cambios, En la infancia e inclusive adolescencia, pueden llegar a ser compensados por el resto del sistema músculo esquelético y fascial, pero en la edad adulta, los mecanismos compensatorios son cada vez es más drásticos.  Desde un punto de vista de la osteopatía holística, y del estudio de la fascioterapia, todo lo que suceda en la articulación témporo mandibular derecha afectará de forma directa al articulación coxo – femoral, y todo gracias a la cadena muscular anterior cruzada derecha.

Siguiendo este ejemplo, cuando un paciente va a la consulta del médico de familia por dolor  en la cadera, es verdad que puede llegar a sentirse aliviado por la ingesta antiinflamatorios, analgésicos y relajantes musculares. Pero esto es un parche, no libera la tensión muscular producida por los cambios en la oclusión, por ello, tan pronto termine el tratamiento, al cabo de pocas semanas (si llega), volverá con el dolor. Lo más normal, es que este paciente se ha remitido al traumatólogo, el cual le solicité una placa (en la cual no se va a ver nada, pues realmente, no hay lesión estructura en la cadera).

Este es uno de tantos casos, que suelo encontrarme en consulta, el paciente viene por un dolor, al cual lo llamaremos lesión secundaria, y secundaria porque es la consecuencia de una lesión primaria. Si sólo tratamos el dolor del motivo de la consulta, el tratamiento será incompleto, por ello, una completa anamnesis, una exploración correcta y el punto de vista del terapeuta holístico, será el camino correcto para que averigüemos la lesión primaria.

Es muy importante, el quiromasajista, fisioterapeuta, acupuntor, quiropráctico y por supuesto, los médicos, tengan la noción de que el cuerpo es un todo, y que todo lo que sucede en él, dejará una impornta que más tarde o temprano dará la cara, la lesión secundaria.

En muchas ocasiones, el dolor aparece después de un leve movimiento, no hace falta un gran traumatismo, simplemente, la última agresión, ha sido la gota que ha desbordado el vaso. Un leve movimiento, no ha sido la causa de la bursitis de cadera, por ejemplo. Por el contrario, las tracciones continuadas de las piezas dentales, el cambio de oclusión y con ello la pérdida de equilibrio muscular y la alteración de la ATM, se han convertido en grandes gotas que han ido llenando ese vaso, y después, un movimiento de lo más banal, desencadena un dolor agudo de cadera llegando producir y impotencia funcional.

Por eso, es de vital importancia, que cualquier tratamiento que suponga alterar la posición natural del sistema músculo esquelético y fascial, vaya acompañada de trabajos de reestructuración corporal, evitando así, las lesiones secundarias producidas por las compensaciones externas.

Los osteópata se no estamos en contra de la ortodoncia, tampoco de los dispositivos ortopédicos como es el caso de plantillas, alzas, corsés,…, Mucho menos de la cirugía traumatologíca, pero sí gritamos y con mucha fuerza, quien no se puede alterar la posición del cuerpo, de cualquier parte del cuerpo sin producir alteraciones en el resto.

Mabel Casal. Directora de Escuela de Salud y Especialista en Terapia Manual, PsiconeuroAcupuntora y Osteopáta holístico.

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