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Vacunas y Medicina China

Vacunas y Medicina China

Prof. Juan Pablo Moltó Ripoll.

Vacunas y Medicina China

Algo hay en el clima que nos ataca y nos agrede, ese algo debe de ser muchas veces letal, pues lo sujetos en algunos casos enferman de forma irreversible, sus síntomas son desde leves catarros que podemos clasificar como ataques de los factores climáticos, a graves afectaciones que matan sin piedad, al pobre desdichado que sea afectado, generando un calor en sangre fulminante. La medicina china nos habla de los LiQi, esos factores epidemiológicos que atacan y barren a la sociedad como una purga maligna arrojada sobre los mortales, como si de un castigo divino se tratara. Esas cosas malas que nos atacan de algún modo deben de estar ahí fuera de mí.

La medicina china creo la teoría climática, –los factores climáticos, de algún modo así se entendía esas fuerzas externas que me hacían enfermar, hoy gracias a la tecnología sabemos de la existencia de esos microbios que sin la menor piedad nos invaden y nos pueden incluso matar. Fue en 1599 donde se usó por primera vez el término “virus” que significaba “veneno”[i] , un veneno que, de algún modo hacia enfermar a las personas, algunas veces este “veneno” permanencia en nuestro cuerpo de forma latente, es decir agazapado hasta que, por algún motivo, -que ahora sabemos que es el estrés, aparecía y daba con toda su maldad. Enfermedades como la famosa viruela. Causada por el virus varióla.

La viruela es una enfermedad infecciosa grave y contagiosa, como epidemia, esta patología ha matado a millones de personas, muchas más que el actual Sars-2 a través de la historia. Es curioso saber para todos aquellos detractores de las vacunas, que los chinos descubrieron la vacuna contra este mal en el siglo XVI. Podemos decir pues que las vacunas nacen desde una mirada humanista no desde un concepto industrial deshumanizado como nos hacen ver. Como sabemos, este descubrimiento por los chinos ha sido su mayor contribución a la inmunología mundial y abrió las puertas al nacimiento de la vacunación antivariólica.

La vacunación fue un resultado de la tradición china sobre la prevención de las enfermedades.

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En el «Zhouyi» (Clásico de los Cambios), el «Huangdi Nei Jing» (Cánon de la Medicina Interna del Emperador Amarillo) y otras obras históricas chinas, se registran los conceptos y medidas sobre la curación y prevención de las enfermedades. Por ejemplo, «un excelente médico siempre atiende a los pacientes antes de que ellos caigan enfermos, con lo cual les evita las dolencias». En la actualidad, esto sería el objeto de la medicina de atención primaria, sin saber nuestra cultura “la Occidental” que la Medicina China es aquí donde encuentra su fuerza, donde la humanidad podría beneficiarse mucho de sus estrategias preventivas. Solo después de una mala praxis de prevención será donde las enfermedades serán tratadas. «No es muy tarde para administrar medicamentos cuando las enfermedades se han desarrollado».

En la medicina tradicional china rige un concepto homeopático «curar lo malo con el propio mal». Ge Hong (281-341), famoso médico chino, aplicó el tratamiento clínico sobre la mordedura de perros rabiosos con un pedazo del tejido cerebral del mismo animal para prevenir el contagio con la hidrofobia. En el siglo VII, el gran maestro médico chino, Sun Simiao transfería la sangre o pus de un paciente con forúnculos al cuerpo de una persona sana como método preventivo. Todos estos experimentos fueron precursores de la inmunología, que, si bien hoy puede sorprendernos, debemos pensar que fueron los predecesores de nuestra inmunología moderna.

Este doctor señala en su libro “Beiji Qianjin Yao Fang” (Recetas valiosas en caso de emergencia): “Aquellos que viajan a zonas con alto riesgo de enfermedades infecciosas necesitan moxibustión y moxibustión purulenta, así no serán infectados por la malaria o la malaria cálida “.

En el “Compendio de Materia Médica”, Li Shizhen, médico de la dinastía Ming, explicó: “La artemisa… La moxibustión puede suavizar la permeabilidad del meridiano, curar cientos de enfermedades y tratar a las personas que padecen enfermedades a largo plazo”.

Estas dos obras muestran que la acupuntura puede prevenir y tratar enfermedades infecciosas.

Se afirma que la viruela entró en China en el siglo II, procedente del sur del país y traída por comerciantes extranjeros. Los médicos locales pusieron todo su empeño en tratar de evitar la diseminación de esta epidemia infecciosa que se llamaba LiQi, es así como se denominaban las enfermedades epidémicas, es pues que el Sars-Cov-2 se clasifica como LiQi. No se sabe muy bien según los historiadores modernos cuándo ni quien produjo la primera vacuna pues hay tres posibilidades, siendo la última la más posible:

  • Siglo VIII, dinastía Tang, Zhao insertó vacunas en la nariz.
  • Siglo XI, durante la dinastía Song, los médicos que vivían en el monte Emei, de la provincia de Sichuan, inventaron la vacuna.
  • Siglo XVI, en el distrito de Anguo, provincia de Anhui, surgió la vacuna antivariólica más antigua de China. Bajo el principio terapéutico de «curar lo malo con el propio mal«, como hemos comentado introduciendo en el cuerpo la sustancia patógena.

Fue Emperador Kangxi (1654-1722) de la dinastía Qing contribuyó en gran medida a la generalización de la vacuna antivariólica entre el pueblo chino. Es muy curioso, pues hoy sabemos que cuando hay un brote de algún virus extraño se mandan urgentemente al sitio médicos expertos en la materia, sin embargo, estas iniciativas de lucha contra los virus ya se dieron en 1681. El monarca envió a un funcionario especial a la provincia de Jiangxi, para emplear a médicos que dominaran las técnicas de vacunación. Zhu Chungu fue seleccionado como el primer médico para administrar vacunas a la familia real a lo largo de la historia china, por lo que se le encomendó viajar al noreste del imperio, para vacunar a los hijos y nietos de los príncipes y duques mongoles y manchúes. Es interesante observar como la nobleza fue la primera en vacunarse.

Este trabajo fue elogiado y premiado por el Emperador Kiangxi. Comentando que:

<<A principios de nuestra dinastía, todos mis súbditos vivían atemorizados por la epidemia de viruela. Cuando encontré el método de vacunación, mis hijos y vuestros descendientes quedaron protegidos de este flagelo. En la actualidad, he ordenado vacunar a las 49 divisiones y feudos mongoles en la frontera septentrional. Los lugareños han quedado protegidos por la inoculación. Recuerdo que cuando comenzó la vacunación, algunos ancianos no la apoyaban. Por mi insistencia, millones de habitantes ya están seguros.>>

Es curioso observar como ya en la antigüedad la vacuna siempre tuvo mala prensa, podemos ver como los ancianos no la apoyaban, no era buena idea meterse en el cuerpo sustancias “tóxicas” para prevenir cosas que “no” tenemos, sin embargo, superado ese miedo, no cabe duda del gran avance de la humanidad en este sentido y en la lucha contra la viruela.

Zhan Yan, dijo con orgullo en una ocasión, en la misma época: »

<<He vacunado a unas 9.000 personas. Entre ellos, apenas 20 a 30 han resultado casos fallidos>>

Esto implica que, en ese entonces, la tasa de éxito de vacunación era del 97 al 98 por ciento. Y eso señala que toda vacuna siempre tiene un índice de efectividad e incluso de agravación de la salud del paciente.

Es pues que el Emperador Kangxi, detuvo la propagación de la viruela entre el pueblo chino. Esto hizo que otros países en 1688, llevaran a sus médicos a china para que aprendieran que es lo que estaban haciendo los chinos para vencer la viruela.

En el «Niudou Kao» (Investigación sobre Vacunación Antivariólica) creado por John Dudgeon, misionario inglés, se registra que la esposa del embajador británico en Turquía, Mary Wortley Montague, había aprendido la vacunación de sus maestros chinos, la cual llevó y popularizó en todo el Reino Unido, apoyada por su soberana.

El gran pensador francés Voltaire (1694-1778) señaló: «Hace más de 100 años, los chinos tenían esta costumbre (de recibir vacunas), por eso son considerados como un modelo ejemplar, que creó una de las naciones más ingeniosas y educadas del mundo.»

En el siglo XVII, las técnicas de vacunación pasaron de China a América, Japón y la península coreana. Y en los cien años posteriores, en esas naciones se popularizó esta práctica profiláctica. Sobre la base de las experiencias chinas.

Edward Jenner (1796), descubrió que la viruela del ganado podía servir para otorgar inmunidad frente a la humana. Esta forma de vacunación fue llevada a China en 1805. Tanto la vacunación antigua de China como la moderna de Jenner han sido notables aportes a la erradicación de la viruela en el mundo.

Es partir de ahí donde nace ya de forma profusa el desarrollo de más tipos de vacunas, la vacuna contra la rabia de Louis Pasteur en 1886 por ejemplo. Es interesante señalar que hasta estas fechas, ni los chinos no los europeos sabían de la existencia de los virus. En Medicina China esto estaba dentro del marco teórico de las enfermedades epidémicas, y se asociaban a los factores climáticos y al calor tóxico y latente, sin saber que esos factores climáticos eran microorganismos, no obstante, sus deducciones estaban muy bien alienadas con la moderna microbiología, podemos decir que esos microorganismos (bacterias, virus, hongos etc.…) se entendía como factores climáticos.

Sin embargo la existencia de los virus se empezó a sospechar gracias a los trabajos de Dmitri Ivanovski  en 1892,  pues demostró que la enfermedad del mosaico del tabaco, era causada por un agente «invisible» altamente contagioso, capaz de pasar a través de un filtro de porcelana Chamberland que las bacterias no pueden atravesar. Martinus Beijerinck (1898) logro pasar ese agente “invisible” de una planta a otra, eso le permitió concluir que dicho agente contagioso era capaz de replicarse en el nuevo hospedero, significando que no se trataba simplemente de una toxina, y lo llamó contagium vivum fluidum. En Medicina China la teoría del clima no incluía toxinas sino más bien unas “energías etéreas” que atacaban al organismo. Esas energías sin duda eran esos microorganismos no observables. Es pues que, tanto en China como en Europa, la cuestión de si el agente era un «fluido viviente » o una partícula aún no había sido resuelta.

¿Qué son las Vacunas y los sueros?

Son preparados antigénicos que carecen de patogenicidad, pero poseen capacidad inmunógena, por ello desencadenan una respuesta inmune sin causar enfermedad.

¿Cómo funciona?

Nuestro sistema inmunitario tiene varias formas de reaccionar contra los antígenos:

Activa: el propio organismo la desarrolla, generando los anticuerpos. Por ejemplo, por infecciones o por la administración de vacunas.

Pasiva: el individuo recibe los anticuerpos (Ig). Por ejemplo, de la madre (inmunización) maternal, o por sueros, en este caso la duración es de corto tiempo.

Funcionan del siguiente modo:

  1. a) exponen al sistema inmunológico de una cantidad pequeña y segura del virus o bacterias que de algún modo se han debilitado o se dan solo parte de él.
  2. b) nuestro sistema inmunitario a través de los mecanismos de respuesta adaptativa aprende a atacar y destruir el antígeno.
  3. c) Como resultado de esto, generamos una memoria y en consecuencia nuestro organismo si vuelve a entrar en contacto con el antígeno infectante reaccionara de forma mucho más rápida y eficiente.

Hay varios tipos de vacunas:

  • Las vacunas de virus vivos usan la forma del virus debilitada (o atenuada). La vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (triple viral) y la vacuna contra la varicela (viruela) etc…
  • Las vacunas muertas (inactivadas) se hacen de una proteína u otros pequeños fragmentos tomados de un virus o bacteria. La vacuna contra la tos convulsiva (tos ferina) es un ejemplo.
  • Las vacunas toxoides contienen una toxina o químico producido por la bacteria o virus. Estas vacunas lo hacen inmune a los efectos dañinos de la infección, en lugar de a la infección en sí. Algunos ejemplos son las vacunas antidiftérica y antitetánica.
  • Las vacunas biosintéticas contienen substancias artificiales que son muy similares a pedazos de virus o bacterias. La vacuna contra la hepatitis B es un ejemplo.
  • Las vacunas de ARN en este caso de emplea para lograr el desarrollo de la respuesta inmune. Se diferencian de las vacunas tradicionales en que no se administran agentes vivos atenuados ni fragmentos de este, por lo que no existe el peligro de provocar la enfermedad que se pretende prevenir.

Durante unas semanas después del nacimiento, los bebés tienen algo de protección contra los microbios que les causan enfermedades. Esta protección se transmite de la madre a través de la placenta antes del nacimiento. Después de un corto tiempo, esta protección natural desaparece.

Las vacunas ayudan a proteger contra muchas enfermedades que solían ser mucho más comunes. Los ejemplos incluyen tétanos, difteria, paperas, sarampión, tos ferina (tos convulsiva), meningitis y poliomielitis. Muchas de estas infecciones pueden causar enfermedades serias o potencialmente mortales y pueden llevar a discapacidades de por vida. Gracias a las vacunas, muchas de estas enfermedades ahora son poco frecuentes.

Los sueros

También conocido como sueroterapia puede ser natural, en este caso es trasmitida por la madre, a través de la leche materna o al feto a través de la placenta, dura sobre 8 meses. Luego tenemos la artificial, se preparan sueros con los anticuerpos purificados de otros organismos. Se obtienen a partir del plasma de sueros de animales o seres humanos que se inmunizaron activamente. Proporciona inmunidad inmediata pero dura muy poco. Usada por ejemplo en

[i] Merriam-Webster, Inc, 2011.

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2 Comentarios

  1. Betty Olaechea Vasquez

    Excelente información de las vacunas ..gracias

    Responder
  2. Carlos Ariel Rico Gomez

    Gracias claro el resumen

    Responder

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